Ejecuciones vs L.C.

Ejecución hipotecaria vs Ley de la segunda oportunidad

En España 2016 en total se iniciaron 72.941 ejecuciones hipotecarias, cualquier deudor que le inicien una ejecución hipotecaria o no debería acogerse a los beneficios de la Ley Concursal.  

El no hacerlo supone un total desconocimiento de las ventajas que esta le otorga.

 La mayoría de las personas desconocen que existen una vías legales para protegerse,  defenderse y evitar las graves consecuencias de una ejecución hipotecaria o no.

Salvamos su vivienda

Podemos salvar su vivienda

La prueba del enorme desconocimiento que existe en España de los beneficios de la ley concursal es que en el año 2016 contra 72.941 ejecuciones hipotecarias,  solo se declararon 882 Concursos de personas físicas.

 El deudor que tiene una ejecución iniciada está ya de hecho en liquidación,  todos sus bienes presentes y futuros responderán para el pago del principal de la deuda mas los intereses y costas que no pararan ante la completa satisfacción del acreedor ejecutante por lo que auxiliarse en la Ley Concursal, le permite volver a la posición de partida y ganar tiempo. En Román paladino, “salir de estar a los pies de los caballos”.

La norma de las Ejecuciones Singulares hipotecaria o no (Se llama Ejecución Singular cuando un acreedor insta judicialmente el cumplimiento de una obligación generalmente pecuniaria o de dinero) tiene su soporte legal en los Art 517 y siguientes de la Ley de Enjuiciamiento Civil y la misma termina de acuerdo a lo contemplado en el Art 570 de la LEC que dispone:  “La ejecución forzosa sólo terminará con la completa satisfacción del acreedor ejecutante”.

Como vemos, la ejecución forzosa sólo terminará con la completa satisfacción del acreedor instante de la misma. Si la adjudicación del bien hipotecado, no completa la satisfacción del acreedor por que este no cubre la totalidad de la deuda más las costas, ni la insolvencia actual, o posterior del deudor ejecutado, ni la imposibilidad del cobro, solventaría o finalizaría en ese caso el proceso de ejecución que puede durar al infinitum sumando y sumando mas intereses y gastos.

En caso de que el acreedor instante de la ejecución no vea completamente satisfecha su pretensión, que es lo habitual a pesar de haber perdido su vivienda y todos sus bienes, este pedirá averiguación de bienes periódica (Mejora de embargo) generalmente de forma anual por lo que si el ejecutado mejora su situación económica, (Por ejemplo, tiene dinero en una cuenta corriente, o adquiere una propiedad) ve como el bien o el dinero desaparece por orden judicial y ésto sucede generalmente aun años después de haber perdido  todos sus  bienes, y esto de por vida e incluso puede ser que la deuda la hereden los hijos.

No hay que olvidar tampoco que los intereses y costas de un Proceso de Ejecución Singular representan aproximadamente un 35% del importe que se suman al  principal reclamado.

Ademas en caso de ejecución hipotecaria, el banco, con argucias legales, en la mayoría de los casos se adjudica el bien por un valor muy inferior al real del mismo.

Por contra, El Proceso de Ejecución Colectiva contemplado en la Ley Concursal, es mucho más beneficioso para el posible ejecutado ya que le otorga, entre otras muchas, las siguientes ventajas:

  1. Paralización del devengo de intereses (Art 59 LC)
  2. Suspensión de embargos y ejecuciones singulares en marcha (Art 55 LC y 568 LEC)
  3. Existencia de hasta tres ocasiones para conseguir llegar a acuerdos con los acreedores (Art 5 bis, 99 y 231 de la LC)
  4. Posibilidad de conseguir quitas de mas del 50% de la deuda  y esperas de mas 5 años a través del convenio
  5. Levantamiento de embargos (Art. 149.3 LC)
  6. Liberación total de deudas (Art 178 LC)
  7. Protección del patrimonio del deudor (Art 92,55 y 58 LC)
  8. Obligación de conservación y maximización de la masa activa del concurso (Patrimonio del deudor, Art 43 LC)

Llegados a este punto, (Es decir, habiendo agotado las 3 posibilidades de llegar a un acuerdo con los acreedores que nos proporciona la Ley Concursal) la Administración Concursal tiene que procurar que los bienes y derechos del deudor  se realicen al mayor valor posible. En el concurso los acreedores tienen que someterse al Plan de Liquidación confeccionado por la Administración Concursal el cual forzosamente debe intentar maximizar la masa activa del Concurso, y por lo tanto, si el deudor entra en la fase de liquidación, por no haber podido firmar un convenio la Administración Concursal tiene la obligación de maximizar el valor de la masa activa del Concurso, por lo que controlara que la venta de sus bienes se obtenga el máximo precio en un proceso transparente que no es controlado por el acreedor ejecutante si no mas bien por el deudor.

No  olvidemos que el Pasivo del Concurso se paga con el Activo del Concurso, por lo que, en una situación de insolvencia en la que los Activos tienen un menor valor que los Pasivos, es fundamental realizar dichos Activos de la forma más eficiente posible para con ello satisfacer la mayor parte de Pasivo que ha sido reconocido en el Concurso.

Esto, en la práctica, genera un beneficio para el deudor ya que lo que necesita es ganar tiempo para realizar adecuadamente sus bienes y derechos sin verse sometido a la presión de una Ejecución Singular.

El acreedor hipotecario tiene que someterse a una ejecución universal perdiendo los derechos que le otorga la LEC (Ley de Enjuiciamiento Civil) para una ejecución singular. El acreedor hipotecario se encuentra en una situación mucho más precaria, al  no tener los privilegios que le otorga el Art. 671 de la LEC y tener que sujetarse al plan de liquidación contemplado en el Proceso Concursal.

 Si tengo dificultades para pagar o simplemente no puedo pagar, ¿tengo alguna solución mejor?